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Doug Beacham: Encourage, Octubre 2017

Desde 1998, varias congregaciones de la IPHC han conmemorado los eventos centenarios relacionados con su fundación. Una de las cuales tomará lugar este mes es la del “Gospel Tabernacle PHC” en Dunn, North Carolina. Esta congregación está asociada con la vida de “G.B. Cashwell” y el reavivamiento pentecostal que dio sus inicios en Dunn a vísperas del año nuevo de 1906. Varios de nosotros nos reunimos en Falcon, North Carolina en enero de 2011, para conmemorar el centenario de la fusión de dos denominaciones de santidad que formaron la IPHC, tal cual como se sabe y se conoce hoy en día. Las celebraciones del centenario de la IPHC han sido llevadas a cabo en Hong Kong y Suráfrica.

Durante el mes pasado, se han presentado una serie de cambios significativos de los cuales he participado. En septiembre, Susan y yo representamos a la IPHC en la gala del 85o cumpleaños del Dr. Charles F. Stanley en Atlanta. Unos días después, el Obispo John Kim celebró el 40o aniversario de la fundación de la congregación “World Agape Mission Church” (Conferencia Coreano Americana, IPHC) en Los Angeles.

Como nota personal, en septiembre, Susan y yo celebramos nuestro aniversario de bodas número cuarenta y cinco; un poco después, asistimos a la 50a reunión de la clase de 1967 del “Franklin County High School”. ¡Quizás todos luzcamos más viejos, pero en nuestros corazones aún continuamos siendo jóvenes!

Este mes de octubre es la conmemoración del día que marca el comienzo de la Reforma Protestante. La IPHC estará representada en Wittenberg, Alemania, mientras cientos de pentecostales se reunirán del 31 de octubre al 1ro de noviembre, con el fin de recordar la publicación de Martin Luther: noventa y cinco tesis en la puerta de la congregación “Castle Church”.

Aunque no es en absoluto una aproximación la importancia y distinción de todas las fechas mencionadas anteriormente, particularmente este octubre es importante para mí. Hace cincuenta años, durante la semana del 9-13 del mes décimo de 1967, tuve el sentir en mi corazón que Jesús deseaba que le sirviese de tiempo completo en el ministerio. Fue la semana del “King Memorial Lectures”, en el campus de “Emmanuel College” ubicado en Franklin Springs, Georgia. Durante mi primer año como estudiante, me inscribí con leyes y política; era cristiano, pero contaba con mi propia agenda y visión para mi vida misma.

Pero esa semana mi vida cambió su curso. Entre los oradores estuvieron el misionero Rev. D.D. Freeman, líder de la denominación Rev. R.L. Rex, superintendente de conferencia Rev. B.E. Underwood, y el orador de la noche Rev. L. DuRant Driggers.

Recuerdo dos cosas de esa semana que interceptaron mi mente y corazón; la primera, el Rev. Underwood, en aquel entonces superintendente de la Conferencia de Virginia (ahora más conocida como “Appalachian Conference”), habló sobre la infalibilidad de la Biblia; dichas lecturas fueron publicadas en 1969 bajo el nombre de “The Spirit’s Sword – God’s Infallible Book”. Como estudiante universitario de dieciocho años, era la primera vez que escuchaba una defensa conservadora de la autoridad de la Biblia. La erudición y pasión deliberada de Underwood me causaron una impresión duradera.

En segundo lugar, durante uno de los servicios nocturnos, el Rev. DuRant Drigger predicó de Isaías 6, el llamado ministerial del profeta Isaías. Las lecturas de Underwood con respecto a la Biblia y la unción para predicar de Drigger convergieron al sentir que el Espíritu Santo me pedía que dejase de lado mis metas profesionales y me dispusiere a servirle a las metas que Dios ya tenía establecidas para mí.

Aún puedo indicar el lugar donde me arrodillé en el altar de “Franklin Springs IPHC”. De hecho, no fue un momento particularmente emotivo de oración, por el contrario, fue un tiempo de preguntas, buena voluntad y de pedirle a Dios que confirmase si este llamado venía de su parte o era tan solo producto de mi imaginación. Al día siguiente, dicho llamado fue confirmado por medio de una conversación inesperada con amigos, y la afirmación de mi padre.

Crecí en un hogar de un pastor de la IPHC y congregación local en South Norfolk, Virginia. Mi adolescencia la pase escuchando las prédicas del Rev. John W. Swails en Franklin Springs PHC. Esas dos experiencias fueron bastante positivas. Mis padres siempre nos animaron a mis hermanos y a mí a servirle al Señor y nunca nos presionaron a hacerlo en asignaciones específicas. Estoy seguro que en ciertos momentos se enfrentaron a momentos desalentadores dentro del ministerio; pero esos nunca nos fueron expresados. Por el contrario, el servirle a Cristo y a su Iglesia fue un honor con bendiciones eternas.

Aquella semana, cuando acepté el llamado, creí que pasaría mi vida entera como un pastor congregacional; me preparé para tal con el seminario y cinco años de ministerio práctico bajo la dirección del ya fallecido Rev. Carl L. Campbell en el “Ray of Hope PHC” ubicado en Richmond, Virginia. La experiencia en el seminario preparó mi mente; mis experiencias bajo mi padre, el Rev. Swails, y el Rev. Campbell, prepararon mi corazón, ambas fueron necesarias.

Ojalá pudiera decir que siempre he vivido bajo el “llamado”, y los ministerios devotos de los profesores de mi seminario y tres modelos pastores primordiales. Pero he aprendido de Filipenses 1:6 que Dios obra fielmente “llevando a cabo” todo lo que ha comenzado.

Durante el año pasado, he acompañado en oración a los obispos de la IPHC por una nueva generación de hombres y mujeres que respondan ante el llamado del ministerio. Les veo entre las distintas generaciones más conocidas como X, Millennials, y la Z. Fuera de estas categorías occidentales en otras partes del mundo, les veo con hambre de la verdad y las manifestaciones del amor de Dios.

Obtuve mi licencia y ordenación hasta el 12 de junio de 1971 y el 16 de junio de 1973, junto un querido amigo y director del “Men Ministries” de la IPHC Rev. Bill Terry. Pero no he podido olvidar aquella semana en octubre de 1967, donde la Palabra y el llamado convergieron y cambiaron mi vida. Que esa convergencia se repita una y otra vez para todos nosotros.

 

By Doug Beacham

This article was published in the Octubre 2017 issue of Encourage.

 

Photo Credits: thinkstock.com

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