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Bishop Doug Beacham Encourage Columna para el mes de mayo 2018

“Un niño los guiará . . .con un poco de ayuda”

Cerca del fin de semana de pascua Susan y yo recibimos un breve video de parte de nuestra nieta más joven, Lib de tres años, repitiendo las palabras de la historia de la traición, muerte y resurrección de Jesús. Mirando las imágenes en el libro de cuentos infantiles que su madre le había estado leyendo, Lib relataba la historia con sus propias palabras.

De Judas recibiendo dinero para traicionar a Jesús, “¿Me pagarías para capturar a Jesús?”

La siguiente página es acerca de Jesús en la cruz, “él murió en la cruz, y agonizó, y algunos de sus amigos cubrieron su cuerpo en la tumba”.

En la resurrección, “y el ángel del Señor descendió del cielo y algunos amigos junto con Maria fueron hacia la tumba, vieron y escucharon al ángel decir, no teman; Dios está vivo. ¡Él ha resucitado! Por lo tanto, ¡él vive!”.

Existen bastantes razones por las cuales comparto esta historia; sin ser la menos importante el hecho de ser unos abuelos orgullosos. Si desea ver el video, lo encontrará en el Facebook del Superintendente General de la IPHC.

Pero, además, estamos agradecidos porque nuestro hijo y su esposa están tomando el tiempo necesario para enseñarles a sus hijos las historias de la Biblia. Estoy muy consiente en cuanto al porcentaje de personas en nuestras bancas que realmente conocen la Biblia se hace cada vez más pequeño, lo que produce gran tristeza en muchos niveles.

Estoy escribiendo esta columna mientras asisto al tercer encuentro del foro cristiano mundial; el difunto obispo James Leggett me comentó que su participación en los eventos de los foros cristianos globales anteriores fueron los más alentadores e inspiradores a los cuales asistió fuera de la denominación. Una de las funciones principales de dicho evento es reunir a cristianos de alrededor del globo desde el espectro del cristianismo el cual afirma al Dios trino y reconoce a Jesucristo como Señor y Salvador.

Ahora entiendo el por qué el obispo Leggett encontró este evento tan inspirador. Los más de doscientos delegados son divididos en grupos pequeños, en donde el tiempo es asignado para que compartan su “testimonio”. ¡Es maravilloso escuchar el testimonio personal de otros y su caminar con Jesús!

El grupo en el que estuve tenía personas de Albania, Alemania, Suiza, Tasmania, Polonia, Brasil, Finlandia y los EE.UU.; casi todos comenzaron su testimonio refiriéndose al haber crecido en un hogar cristiano. Un hombre habló de la influencia de su piadosa abuelita; otros compartieron el haber escuchado la Palabra de Dios y oraciones de parte de padre y madre; otro mencionó que su abuelo siempre leía en voz alta un capítulo de la Biblia en la mesa después de una de las comidas. ¡La familia no era despedida hasta que el Pan de Vida fuese leído en voz alta!

Mientras escuchaba, comencé mi testimonio haciendo referencia a mis propios padres cristianos, encontré mi corazón dirigido hacia uno de los valores fundamentales de la IPHC “todas las generaciones”. ¿Qué tanto valoramos, como seguidores de Jesús, aquellos que se nos acercan, los niños quienes son el futuro? ¿Les damos nuestro tiempo y atención sean o no nuestros hijos biológicos?

En relación con este tema de compartir la fe de generación a generación, he estado pensando sobre uno de nuestros valores fundamentales “la generosidad”. Muchas veces pensamos en dinero y bueno esos es parte del tema; pero me encuentro a mí mismo pensando en generosidad de manera mucho más básica, expresiones relacionales tales como siendo generoso con mi tiempo y atención. Entre los recursos más valiosos de nuestras vidas se encuentra el “tiempo”. ¿De qué manera paso mi tiempo? ¿Con quién paso mi tiempo? ¿Qué es más valioso: el tiempo con alguien que conduzca hacia la fe o simplemente el hacer lo que me agrada?

Pero para ser efectivo, el tiempo compartido con alguien requiere de atención, estar presente al escuchar, cuidar, compartir una carga o el sentimiento del efecto total de una carcajada. Atención quiere decir que estoy presente donde mis pies están; significa que en una conversación no estoy mirando sobre el hombro de alguien con el fin de saber quién más está en el salón… representa el “darme” a esa persona como expresión de gracia y amor.

El tiempo y la atención son tan valiosos que Satanás utiliza todas las herramientas posibles para distraerles; utiliza nuestras propias necesidades para ser escuchados en vez de escuchar; utiliza los dispositivos tecnológicos que llevamos en nuestras manos y bolsillos. Tenemos que luchar contra el trastorno del desorden de atención espiritual con tal de estar presentes con Dios y los demás.

Pero por las almas de las personas, la batalla vale la pena. Entonces, saque tiempo y proporciónele la atención necesaria a aquellos a su alrededor; comparta su fe con Jesús; relate las historias de la Biblia; sea generoso con los demás.

 

 

Por Doug Beacham

Este artículo fue publicado en Mayo de 2018 en la revista Encourage.

Photo Credits: thinkstock.com

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